¿EL ARROZ ENGORDA?

¡Cuántas veces hemos oído esta frase! El arroz ha sido estigmatizado durante años y tachado de ser un cereal que engorda y no podía ser una afirmación más falsa…

¿Eres amante del arroz y ya te estabas despidiendo de esos platos de arroz a la cubana, arroz con bogavante o paella? Pues vamos a contarte algo que te gustará oír. El arroz no engorda.

Si lo piensas bien, no puede tener más lógica. Afirmar que el arroz engorda sería como afirmar que comer lechuga engorda. Parece imposible ¿verdad? Pues es tan cierto como que todo engorda, dependiendo de la cantidad de alimento que tomes. Si te pegas un atracón de cualquier cosa, todo engorda. El arroz en sí no engorda.

Por no meternos a hablar de macronutrientes o de calorías, ya que este no es nuestro ámbito, simplificaremos la reflexión diciendo que las cosas engordan fundamentalmente en base a la cantidad de alimento que tomes. Sí que es verdad que hay algunos alimentos, como el azúcar, o los alimentos procesados (los que vienen en paquetitos, envases, etc…) que tienden a engordar más fácilmente porque la industria los hace más sabrosos y por ello tendemos a comer de más.

Pero si nos ceñimos a comer alimentos naturales, como el arroz, es más difícil engordar con facilidad a no ser que comamos más de la cuenta. Por ello, lo único de lo que te debes preocupar, es de calcular una ración razonable. Da igual si vas a comer un plato de paella valenciana o si quieres tomar un buen arroz con bogavante o con pato y setas. No engordarás si sabes medir la ración.

En este caso, no es al arroz a quien tienes que atender, sino a sus acompañantes. Cuanto más natural es un ingrediente, menos añadidos y menos procesados, será más fácil que comas menos. ¿A que te resulta más fácil comer tan solo un poco de arroz blanco, pero más difícil comer solo un platito de paella de marisco? Y es que nuestro cerebro sabe lo que quiere y nos pide sabor. Si eres amante de los arroces tradicionales como la paella, has de saber que no se trata de un “plato que engorda”. Si bien el sofrito, que suele estar presente en todo arroz típico valenciano, le va a aportar unas cuantas calorías extra a esta deliciosa receta, puedes comer tranquilamente sabiendo que se elaboran con ingredientes naturales que te aportarán variedad de nutrientes y vitaminas que tu cuerpo necesita, así como un interesante equilibrio entre hidratos (arroz), proteína (pollo, conejo, pato…) y fibra (verduras como la judía, el pimiento, etc.).
El único problema es que las recetas de paella son tan deliciosas, que es más difícil controlarse y comer solo un plato. Pero si consigues ceñirte a tu ración, no tendrás ningún problema.

Hay algunos trucos para que el arroz no engorde, o lo que es lo mismo, que no te pases comiendo de más. Te lo contamos a continuación.

Si quieres saber cómo poder comer arroz sin engordar, te proponemos estos 4 trucos:

1- Intenta no llegar al plato de arroz con mucha hambre.
Si llegas con mucha hambre, devorarás el plato en un instante y tu cerebro ni se habrá enterado de que ya te has saciado, por lo que seguramente tengas que repetir. Y recuerda que el arroz no engorda, pero la cantidad que comas de él, sí. Y te preguntarás ¿Cómo conseguir no tener tanta hambre para no devorar mi plato? Busca alimentos que calmen tu hambre sin que añadan demasiadas calorías. Una buena solución para calmar el hambre son las verduras, y no se me ocurre nada más refrescante que una buena ensalada. Aunque te parezca extraño, en muchas culturas se acompaña de ensalada al plato principal y por qué no tomarlo antes del plato principal. Sabemos que apetece más tomar unas papas, olivas o pistachos, pero si empiezas picando un poco de ensalada, verás como llegas al plato de arroz con mayor tranquilidad y te será más fácil comer sin ansiedad.

2- Toma un desayuno más ligero (o más sano).
Si sabes que vas a tener un día de comidas copiosas, intenta no tomar un desayuno demasiado consistente. Si de normal tomas magdalenas o bizcocho, pásate a unas tostadas; si ya tomas tostadas con mermelada, tómalas con un poco de aceite de oliva. Si te animas a algo más saludable, un revuelto de huevos, aunque parezca abundante y calórico, es mucho más saludable que cualquier bollería y por supuesto engorda muchísimo menos que comerse 3 o 4 magdalenas.

3- Realiza algo de ejercicio.
Si puedes aprovechar para hacer algo de ejercicio el día que vas a tener una comida más potente, seguramente el exceso no te pase factura. Recuerda que algo siempre es mejor que nada. No hace falta que corras una maratón o te des una sesión de 1 hora de gym. Basta con que antes de comer te muevas más. Aprovecha para subir o bajar por las escaleras en lugar de coger el ascensor, intenta ir paseando a los sitios que tengas cerca, en lugar de coger el coche. Te puede parecer una tontería, pero un paseo hasta el supermercado que tienes a 10’ de casa, hacer una pequeña compra y volver cargando las bolsas pueden ser lo menos 200 calorías (y esto puede suponer la mitad de la comida). Estar activo es mejor que ser sedentario, así que todo suma.

4- Come conscientemente.
Sumado a las otras 3 recomendaciones, esta es la más lógica (y la más difícil). Comer siendo conscientes de que estamos comiendo. Intenta masticar despacio, saboreando cada bocado. El cerebro tarda una media de 30 minutos en ser consciente de que ya no necesitas comer más, así que si comes despacio, te será más fácil controlarte. La gente con sobrepeso tiende a comer muy rápido, con ansia. Te recomendamos por ello que sigas nuestros consejos anteriores, que te ayudarán a llegar a este punto con mayor serenidad, para que te sea más fácil disfrutar de la comida in que te pase factura.


Si consigues seguir estos 4 consejos, te aseguramos que te será mucho más fácil disfrutar de un buen plato de arroz (o de cualquier otra comida) sin que ello se vea repercutido en un incremento de números en tu báscula.

¿Tú pones en práctica alguno de estos trucos? ¿Tienes alguno que quieras compartir con nosotros? ¡Cuéntanos!